Navegando por la web, encontre esta biografía de unos de los mejores jugadores de futbol que vi en mi vida, el brasilero Zico, la pucha que la movia a la pelotita este pibe.
Realmente era un placer verlo jugar y tocar la bola, lastima que no ganó ni una copa mundial para ser mas grande de lo que fue. Despues del Diego, creo que Zico no baja de los 5 siguientes jugadores que mas me deslumbraron...coinciden uds??
Arthur Antunes Coimbra, ‘ArthurZico’, como le apodo su tía, es el último grande del fútbol brasileño que labró su fama jugando casi íntegramente en su país. Zico, el ‘Pelé blanco’, es considerado un dios por la hinchada del Flamengo, club que alcanzó sus cotas más altas con él sobre el terreno de juego.
Flamengo, Brasil y Zico, forman un triángulo mágico, una sociedad que convirtió al ‘Fla’ en el mejor equipo del mundo en los años ochenta; a Zico en un futbolista espectacular, el mejor que ha dado el fútbol canarinho entre la década de los setenta con Pelé como protagonista y el siglo XXI con la aparición Ronaldinho, y a Brasil en el combinado más admirado de los últimos treinta años a pesar de no haber sumado ningún Mundial de los tres en los que el ‘10’ participó: Argentina ‘78, España ‘82 y México ‘86. Zico lideró la maravillosa selección que asombró al mundo en el año 82. Era el ‘jefe’ de los últimos románticos, una extraordinaria generación de la que también formaban parte Sócrates, Toninho Cerezo, Junior o Eder. Pasaron a la historia por el fútbol que fueron capaces de desplegar a pesar de ser eliminados en una aciaga noche en el viejo Sarría ante la Italia de Paolo Rossi, a la postre campeona. Sin embargo, el ‘boss’ era Zico, un futbolista hecho a sí mismo, que trabajó lo indecible para mejorar un físico que le alejaba del fútbol profesional y que logró, con el balón en los pies, alcanzar cotas que, hasta la irrupción de Ronaldinho Gaucho, ningún otro futbolista brasileño llegó siquiera a rozar.
Nacido el 3 de marzo de 1953 en Río de Janeiro, cuando entró a formar parte de la disciplina del Flamengo apenas pesaba 37 kilogramos distribuidos en un cuerpo de 1,55 metros. Ni para el liviano fútbol brasileño valía. A base de trabajo logró mejorar sus parámetros corporales y debutar con el primer equipo. Era el año 1973 y poca gente imaginaba lo que aquel chaval menudo significaría. La huella que dejó en Maracana es profunda y aún perceptible. Con los rojinegros jugó 16 temporadas divididas en dos etapas e hizo la friolera de 568 goles en 765 partidos. Desde el reinado de Pelé en el Santos, ningún futbolista estrella brasileña ha tenido tanta influencia en un club del campeonato doméstico. En la primera de sus etapas, que se prolongó hasta el año 83, fue el vértice sobre el que se edificó un gran Flamengo, un equipo que conquistó la Libertadores y derrotó al Liverpool en la final de la Intercontinental en el año 81, una temporada memorable. Zico fue el ‘gran culpable’ de esa edad de oro. Exquisito con el balón en los pies, rápido, con visión de juego y con un disparo de golpe franco mortal, se echó al equipo a sus espaldas. Era poco menos que imparable.
Para entonces, ya llevaba ocho años sentando cátedra: en el 76, incluso, firmó una hazaña memorable, hacer 56 goles en una sola temporada. Su segunda etapa en el club de su vida llegó tras su paso por el Udinese italiano, donde dejó huella de su calidad al ser el segundo máximo goleador del campeonato jugando en un equipo tan modesto como el club de Friuli. Fueron cuatro años en los que fue el vértice y la referencia de un nuevo Flamengo, un equipo en el que empezaban a despuntar futbolistas como Bebeto, Leonardo, Zinho y Aldair. En el interim se labró una magnífica carrera aunque sin títulos mundiales vistiendo la canarinha. Perdió su oportunidad en el Mundial de España. Tras su segunda etapa en Flamengo emprendió la aventura japonesa. La liga nipona le convirtió en uno de sus símbolos promocionales. Jugó en el Kashimina Antlers y en tres años volvió a hacer lo que mejor sabía: marcar goles (54) y sentar cátedra hasta el punto de que en Japón es una referencia obligada cuando se habla de fútbol: en el pasado Mundial de Alemania dirigió a la selección del Sol Naciente. Esa circunstancia originó la anécdota de ver a Zico celebrando el gol de uno de sus futbolistas en el partido ante… Brasil. Cosas del fútbol.
Zico fue el futbolista brasileño por antonomasia. Técnico, imaginativo, driblador, con gran disparo y desequilibrante. Además, hacia goles con facilidad pasmosa y tenía madera de líder. También era un gran pasador y un futbolista con cerebro y alma de entrenador sobre el terreno de juego.
Misterios del fútbol. Nadie llega a explicar con claridad las razones por las que el Brasil del año 82 no ganó la Copa del Mundo. Era, posiblemente, la mejor selección que ha competido en un Mundial desde que lo hiciera la propia Brasil que asombró al planeta en el campeonato de 1970 en México, con Pelé, Rivellino o Carlos Alberto como mejores exponentes. Aquel equipo del 82 dirigido por el recientemente fallecido Tele Santana practicaba un fútbol de otro planeta: al ataque, sin rigor defensivo, con espectacularidad. Era un conjunto para arrollar jugando al fútbol y Zico era el mesías de aquella pléyade de estrellas. Sin embargo, en su camino se cruzó Paolo Rossi, el ‘bambino de oro’ y la ‘maldición de Sarría’. Aquel día murió el romanticismo en el fútbol y Brasil cambió para siempre. Nada volvió a ser igual en el país del fútbol.
La gran fama de Zico le ha permitido desarrollar una larga y fructífera carrera fuera de los terrenos de juego. Como entrenador dirigió recientemente al combinado japonés en el Mundial de Alemania y fue coordinador técnico de la selección brasileña en el Mundial del 98, en el que se proclamó subcampeona. Además, ha hecho carrera política y al igual que Pelé ha desempeñado diferentes cargos políticos relacionados con el deporte durante el gobierno de Fernando Collor de Mello, en la primera parte de la década de los noventa. Ya retirado ha sido uno de los impulsores del fútbol playa hasta el punto de proclamarse tres veces campeón del mundo en una disciplina que cada vez cuenta con más adeptos.


0 comentarios:
Publicar un comentario