ROMA -- Mario Balotelli pidió ayuda para combatir el racismo en el fútbol italiano.
El delantero, que nació en Italia de padres ghaneses, fue abucheado cada vez que tocó el balón el miércoles en un amistoso entre Italia y Rumania en Austria.
Los insultos provinieron de un grupo de unos 100 ultras italianos que viajaron al encuentro.
"Ayer (miércoles) estaba muy desilusionado y no quería decir nada. Lo único es que yo solo no puedo hacer nada. Todos tienen que hacer algo contra el racismo", dijo Balotelli el jueves al canal Sky Italia.
El apoderado de Balotelli, Mino Raiola, le pidió a la federación italiana de fútbol que intervenga.
El delantero admitió que pensó en abandonar el campo, pero que se dijo a sí mismo que "no valía la pena", mientras agradeció el apoyo recibido de sus compañeros y del técnico de la selección italiana, Cesare Prandelli.
Con respecto a los abucheos y los insultos recibidos por Balotelli en el estadio Hypo Arena de Klagenfurt, en Austria, tanto de parte de los hinchas italianos como rumanos, el vicepresidente de la Federación Italiana de Fútbol (FIGC), Demetri Albertini, señaló que el "fútbol fue solo un pretexto".
Albertini apuntó que se trató de un grupo reducido de hinchas, aunque subrayó que no por eso hay que restar importancia a lo sucedido y apostó por actuar desde diferentes ámbitos para encontrar una solución que comprenda la educación en las escuelas, dentro de las familias y del mundo del deporte.
El encuentro entre Rumania e Italia se zanjó con un empate a uno, en un choque en el que los rumanos fueron superiores y se adelantaron en el marcador en el minuto 34 con un gol de Marica, que acabó igualando el resultado para suerte de los italianos con otro tanto en propia portería en el minuto 82.

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